El Papa Francisco

Cuando hace ya un año
nombraron al papa
nuestro oficialismo
entró en combustión:
Sería Bergoglio
la versión local
del papa polaco
Juan Pablo Segundo,
que con sus principios
predicaba al mundo,
castigando al líder
de su país natal?
Tendrían en él
un nuevo adversario?
De cuales poderes
sería un emisario?
Guardaría secretos
en su relicario?
Los oficialistas
perdieron el habla:
temores fundados
crearon tensión:
Que trampa escondía
su sonrisa amable?
Tendría Bergoglio
su oculta misión?
Hubo inquisidores
del papa argentino
denunciando nexos
con la dictadura,
pero otros, al verlo,
en su investidura,
le reconocieron
su fé y su cordura,
y la presidenta,
sin pensarlo mucho,
viajó al Vaticano
y jugó su carta:
Hemos de encontrarnos
aquí en Santa Marta,
seremos amigos
aunque sea un esfuerzo:
Bergoglio-educado-
la invitó a un almuerzo.
Al cabo de un año,
el juego cambió:
Nuestro embajador
ante el Vaticano
reescribió la historia
del papa y los Kirchner,
diciendo que todos
eran como hermanos,
sin que hubiera nunca
discrepancia alguna:
que los Kirchner no iban
a la catedral
por otros motivos…
de orden general…
Y la presidenta,
siempre consecuente,
y posiblemente
rezando el rosario
Festejó a Francisco
en su aniversario.